Ernesto Teodoro moneta

 

  

 

 

Fundación Italia - Argentina

Emilio Rosetti

 

ERNESTO TEODORO MONETA Y DORO ROSETTI

 

 

La familia de Ernesto Teodoro Moneta, único Premio Nobel italiano de la Paz (1907), tenía orígenes muy antiguos. Al parecer, en el pasado el apellido era “De Monetariis”, ya que algunos miembros de la familia eran oficiales de la ceca.

En Milán todavía existe via Moneta, donde en el pasado se erigía la casa de magnate con la torre que controlaba la calle que hoy lleva el nombre de via Zecca Vecchia.

En la época longobarda, la familia Moneta tenía el atributo de “arimanni” (la clase de los guerreros), participó en una cruzada, fue una familia de güelfos combatientes, magistrados y sacerdotes. Ernesto Teodoro Moneta, que nació en 1833 cuando la familia en parte ya había decaído, era el tercero de trece hermanos. Su padre Carlo, ardiente patriota, animó a sus hijos a luchar por la liberación de Austria, en tal medida que Ernesto Teodoro, aunque tuviese quince años, junto con sus hermanos y hermanas, se ocupó de organizar las barricadas contra los soldados austriacos, en Milán, en marzo de 1948..

Posteriormente, de adulto, se embarcó para participar en la Expedición de los Mil, llegando a ser ayudante de campo del General Sirtori y oficial de enlace.

Después de haber participado en todas las guerras de Independencia, en 1866 abandonó el servicio militar para dedicarse por completo al periodismo. En efecto, al año siguiente, le encargaron la dirección del periódico milanés “Il Secolo”, punto de referencia del vasto movimiento de pensamiento socialista y democrático, de los grandes ideales universalistas y de las tensiones nacionalistas post-unitarias.

Desde esas páginas Moneta difundiría también esa cultura europea, alguna vez definida ‘por entregas’ en aquel entonces, publicando por entregas novelas firmadas por escritores como Hugo, Sand, Verne y Dumas, que también gustaban mucho a un público menos culto, e integrando con noticias de repercusión sobre la crónica ciudadana, se hizo el artífice del estilo moderno de los periódicos actuales.   

Como consecuencia de la postura que su periódico tomó acerca de los acontecimientos de Milán de 1898, Ernesto Teodoro tuvo que refugiarse en el extranjero y desde aquel momento su vida se identificó en la causa de la paz..

A través de congresos, debates y publicaciones de textos y revistas, Moneta se configuró como un pacifista ante litteram, orientado a la difusión de los principios de la democracia y de la educación, de la equidad y del respeto. Tuvo el honor, entre otras cosas, de inaugurar el primer Congreso nacional de la Paz en Roma.

Cuando falleció el primer presidente de la Unión Lombarda para la Paz y el Arbitrio Internacional (que confluiría más adelante en la Sociedad para la Paz y la Justicia internacional) Teodoro Moneta fue nombrado su sucesor. Desde aquel momento y año tras año, la actividad del Premio Nobel se concentró en una serie de iniciativas de gran transcendencia.

En 1898 fundó el quincenal “La Vita Internazionale”, en el cual colaboraron escritores y estudiosos de la envergadura de Felice Momigliano, Gaetano Salvemini, Cesare Lombroso, Alfredo Panzini, Ada Negri, Pasquale Villari y Lev Tolstói (que para dicha revista envió el artículo “Carthago delenda est”, en el cual desarrollaba el tema de la no violencia).

Fue en 1907 cuando obtuvo el reconocimiento más importante a nivel internacional. De hecho, Alfred Nobel dejó escrito en su testamento que el Premio de la Paz tendría que concederse a esa "persona que habrá hecho el más grande o el mejor trabajo a favor de la hermandad entre las naciones, para la abolición o reducción de los ejércitos regulares y para el mantenimiento y la promoción de congresos de paz”

 

 

Doro, tercer hijo del ingeniero Emilio Rosetti, sería el continuador de la obra de Teodoro Moneta.

Nacido en Buenos Aires el 27 de marzo de 1877, Doro no seguiría las huellas paternas, sino que llegaría a ser uno de los abogados más prestigiosos de Milán, después de cumplir con sus deberes militares en calidad de oficial de artillería durante la Gran Guerra.

En cierto sentido anticipando el papel que sería luego de Doña Diana (hija de su hermano Delio y última descendiente), sería guardián de las memorias de familia y se dedicaría a objetivos que hoy se definirían humanitarios.

Una vez fallecido Ernesto Teodoro Moneta en 1918 (cuya hermana se había casado con Emilio Rosetti), Doro asumió la presidencia de la Sociedad para la Paz y la Justicia Internacional, que su tío había fundado en 1887. Posteriormente llegó a ser presidente de la Asociación para la Paz Italia- Argentina y, finalmente, en Ginebra, tres años antes de su muerte en 1963, asumió el encargo de vicepresidente de la Unión Internacional de las Sociedades para la Paz, quizá por el mérito de haber trabajado incesantemente a fin de que se añadiera a la Constitución Italiana (caso único entre las Constituciones de ese tiempo) el Art. 11: “Italia repudia la guerra como instrumento de ataque a la libertad de los demás pueblos y como medio para solucionar las controversias internacionales; consentirá, en condiciones de igualdad con los demás Estados, en las limitaciones de soberanía necesarias para un ordenamiento que asegure la paz y la justicia entre las Naciones; promoverá y favorecerá las organizaciones internacionales que tengan este objetivo”.

Este artículo se encuentra en la Constitución Italiana en la parte de los "Principios fundamentales" y por lo tanto de dicho artículo no pueden más que derivar "verdaderos vínculos jurídicamente relevantes" y no simples declaraciones sobre política exterior..

Al abogado Doro Rosetti le encargan también la dirección del órgano oficial de la Sociedad para la Paz y la Justicia internacional: “La Vita Internazionale”, orientado a temas culturales, científicos, artísticos y políticos. Además, el abogado Doro Rosetti ocupó durante 36 años seguidos el cargo de Cónsul General del Touring Club Italiano, convirtiéndose en uno de los promotores e iniciadores de las primeras autopistas italianas.

 

 

Murió en 1963 en Milán, después de dejar, tal como su tío materno Ernesto Teodoro Moneta y su padre Emilio Rosetti, una huella imborrable en la historia y en la cultura del siglo XIX.

 

Ch.A      

            

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