|
|||||||||
|
|||
Llamado al servicio militar en Turín en el 1er regimiento de artillería, Emilio Rosetti sigue sus estudios universitarios en esa ciudad hasta licenciarse en matemáticas puras el 6 de marzo de 1864 en la Regia Università degli Studi. En este caso también, las dotes de Rosetti parecen tan excelentes que el profesor Richelmy, director de la Scuola di Applicazione per Ingegneri de Turín, lo propone para fundar el Departamento de Ciencias Exactas de Buenos Aires. Entre los numerosos documentos heredados por la Fondazione, en la carta original del profesor Prospero Richelmy, se lee la invitación al alumno a trasladarse a la capital argentina: “se trata de ir lejos, a Buenos Aires, en América, para enseñar la geometría analítica, la geometría descriptiva, la arquitectura y el dibujo”.
Se trata de figuras de altísimo relieve que connotan de una forma nueva, desde el punto de vista científico y cultural, la cara del País. De este “grupo”, aunque probablemente llegado unos años antes, también formaba parte el ingeniero Pompeo Moneta, futuro cuñado de Rosetti, que trabajaba en el Observatorio Astronómico de Córdoba y posteriormente fue llamado a diseñar la gran mayoría de los ferrocarriles argentinos.. La escalada de Rosetti es muy rápida. Después de siete meses de estancia, además de la enseñanza en el Departamento de Ciencias Exactas, el Gobierno le encarga también la Dirección de la cátedra de matemática en el Colegio Nacional de Buenos Aires (edificio del cual proyectará más adelante la fachada y el vestíbulo) y allí crea un Gabinete de Física que sus contemporáneos consideraban una “joya”. Más tarde Rosetti llega a ser catedrático también de topografía, geodesia, construcciones civiles, hidráulica, geometría descriptiva, arquitectura, física experimental y mecánica aplicada. Entretanto, en el seno del Departamento de Ciencias Exactas, se crea la Sociedad Científica Argentina, precisamente en el momento crucial de la presidencia de Sarmento. Entre los fundadores está Rosetti y es él quien firma la relativa propuesta de nacimiento, donde se puede leer, en original en español: “para la realización d’ estos fines se cruenta con el concurso de los señiores ingenieros nacionales y extranjeros, estudiantes del ramo, en la esfera de sus conocimentos, y demás personas cientificas”. El primer presidente es el primer diplomado en ingeniería, alumno de Rosetti: el ing. Louis A. Huergo. El objetivo es el de “acercarse a las ciencias matemáticas, físicas y naturales y a las consiguientes aplicaciones a las artes, a la industria y a las necesidades de la vida social”. Serán miembros y socios honorarios de la Sociedad Científica Argentina algunos de los nombres más prestigiosos de esa época. Entre ellos, recordamos a Sir Charles Robert Darwin.
Ya desde sus primeros años de vida, la Sociedad constituye la única tribuna científica del País y el único centro de referencia para el Gobierno. Las primeras actividades son varias y fecundas. En 1875, se crea el Museo de la Sociedad y, en el mismo año, se organiza un concurso para promover la aplicación de las ciencias a la industria nacional, sobre todo mediante el uso de materias primas. Aún en 1875 y posteriormente en 1877, la Sociedad prepara una expedición a Patagonia, realizada luego por Francisco Moreno, para explorar el territorio entre el 43° y el 49° paralelo. Los nuevos descubrimientos llevarán, siempre con la contribución decisiva de Rosetti, al nacimiento del Instituto Geográfico Argentino.
En los mismos años (concretamente en 1875), Emilio Rosetti es nombrado también Miembro Académico de la Facultad de Matemática y para el Gobierno Argentino es un punto de referencia constante para el desarrollo infraestructural y social del País. Volvemos a encontrarlo en Comisiones Directivas de cárceles, hospitales, escuelas, para el saneamiento de la ciudad de Buenos Aires, para problemas relativos a la higiene pública y a las reformas hidráulicas de algunas zonas de la capital. Entre tanto éxito profesional y personal, no falta la generosidad que caracteriza toda la vida del ingeniero. Demostración de esto son los proyectos y las realizaciones de edificios que dona a cofradías religiosas y casas sociales (1867-1879), los instrumentos quirúrgicos llevados de Italia que regala al nosocomio de Buenos Aires (1881) y al Hospital Italiano de Buenos Aires (1882), las colecciones de maderas enviadas a museos e Institutos de Estudios Superiores italianos y argentinos (1880), los instrumentos científicos, los mapas preciosísimos en esa época y los volúmenes que dona a la Sociedad Geográfica Italiana, de la cual es miembro honorario, otra vez junto con Sir Charles Robert Darwin.
Sin embargo, la figura de Rosetti se distingue también por su polifacetismo: especie de personaje renacentista, estudioso, matemático, literato, aficionado a la astronomía y cartografía, a la geografía y paleontología. Es amante de los viajes que, incansable, hace de Cabo Norte a Egipto, de Túnez a París, de Malta a Alemania y de Estados Unidos a Rusia. Veinte son las travesías que realiza de Argentina a Italia, incluso sobreviviendo a un naufragio en Cabo de Palos en 1883. El último viaje Buenos Aires-Italia será en 1907, un año antes de su muerte..
Emilio Rosetti fallece el 30 de enero de 1908 en Milán, por una bronconeumonía contraída yendo a mirar los trenes mientras salían de la estación, tal como hacía de pequeño en “su” Forlimpopoli, y es sepultado en el cementerio de esa ciudad donde sus hijos hicieron edificar un mausoleo dedicado a la familia Rosetti, que el escritor Buzzati, en uno de sus artículos en el Corriere della Sera, definirá “quizá el monumento más bonito del cementerio Monumentale de Milán”. La última descendiente, Doña Diana Rosetti, nieta de Emilio, dejó lo necesario para instituir la Fondazione Emilio Rosetti en 1997 y, en 2002, a su muerte, nombró la Fondazione su heredera. |
|||
|
|||
| Ch.A | |||
| info@fondazionerosetti.it | |||