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Emilio Rosetti
Biografía

Emilio Rosetti nace en Forlimpopoli
el 19 de mayo de 1839 de una familia noble, luego decaída, que
al principio lo orienta al oficio de su padre Pellegrino,
propietario de hornos. Sin embargo, las capacidades
intelectuales de Emilio afloran enseguida, tanto que sus
primeros profesores (el cura y el maestro de caligrafía, tal
como era costumbre en aquel entonces) insisten para que el
“joven de óptimo ingenio y de mucha y constante voluntad” siga
con los estudios, también gracias a una “ayuda financiera hasta
el cumplimiento de los veinticuatro años de edad” ofrecida por
la congregación de beneficencia Massi de Forlimpopoli. Por lo
tanto, aprendidos los primeros rudimentos de gramática italiana
y latina, de historia sacra y griega, de geografía, física,
metafísica, ética y matemática –para la cual parece
especialmente dotado– Rosetti es mandado a Florencia antes y a
la Universidad de Bolonia en la sección de matemática e
ingeniería después. Mientras estaba en Florencia, Emilio mismo,
en una de las páginas de su denso diario, escribe que en vez de
“escuchar un concierto de cierto Rossi, demasiado ocupado en
contar la historia de este o aquel Santo y en adivinar los
números de la lotería”, prefiere admirar y dibujar en todos sus
escorzos una de las ciudades más bonitas del mundo.
Llamado al servicio militar en Turín en el 1er regimiento de
artillería, Emilio Rosetti sigue sus estudios universitarios en
esa ciudad hasta licenciarse en matemáticas puras el 6 de marzo
de 1864 en la Regia Università degli Studi. En este caso también,
las dotes de Rosetti parecen tan excelentes que el profesor
Richelmy, director de la Scuola di Applicazione per Ingegneri de
Turín, lo propone para fundar el Departamento de Ciencias
Exactas de Buenos Aires. Entre los numerosos documentos
heredados por la Fondazione, en la carta original del profesor
Prospero Richelmy, se lee la invitación al alumno a trasladarse
a la capital argentina: “se trata de ir lejos, a Buenos Aires,
en América, para enseñar la geometría analítica, la geometría
descriptiva, la arquitectura y el dibujo”. |
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Paolo
Mantegazza |
El intermediario entre el profesor
Richelmy y el Gobierno Argentino es el ilustre médico y
antropólogo darwiniano Paolo Mantegazza, que ya en 1854 había
llegado a Argentina y había sido contactado para señalar los
nombres más interesantes de profesores y jóvenes europeos con
talento. De hecho, se lee en otra carta del profesor Richelmy a
Emilio Rosetti: “Su señoría podrá venir a Pavía y preguntar por
el señor profesor Mantegazza, al que la República Argentina ha
encargado la misión extraordinaria de acaparar los profesores
que sean necesarios en Buenos Aires”. Entre esos jóvenes
europeos, está precisamente Rosetti, que parte hacia Buenos
Aires el 15 de marzo de 1865 junto con Speluzzi, el geólogo y
publicista Ramorino, el naturalista Carlo Luigi Spegazzini, los
agrónomos Domenico Bartolazzi y Domenico Parodi, Clementi Onelli
(futuro explorador de Patagonia y director del Jardín Zoológico
de Buenos Aires), el historiador de arte sacra colonial Giacomo
Pozzo, el ingeniero Cesare Cipolletti (que realizará el plan de
irrigación de la Provincia del Rio Negro y toda la red hídrica
de Mendoza) y el naturalista Pellegrino de Stroebel, fundador de
la paleontología nacional.
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Se
trata de figuras de altísimo relieve que connotan de una forma
nueva, desde el punto de vista científico y cultural, la cara
del País. De este “grupo”, aunque probablemente llegado unos
años antes, también formaba parte el ingeniero Pompeo Moneta,
futuro cuñado de Rosetti, que trabajaba en el Observatorio
Astronómico de Córdoba y posteriormente fue llamado a diseñar la
gran mayoría de los ferrocarriles argentinos.. |
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Sede
de la Sociedad Científica Argentina |
La escalada de Rosetti es muy rápida.
Después de siete meses de estancia, además de la enseñanza en el
Departamento de Ciencias Exactas, el Gobierno le encarga también
la Dirección de la cátedra de matemática en el Colegio Nacional
de Buenos Aires (edificio del cual proyectará más adelante la
fachada y el vestíbulo) y allí crea un Gabinete de Física que
sus contemporáneos consideraban una “joya”. Más tarde Rosetti
llega a ser catedrático también de topografía, geodesia,
construcciones civiles, hidráulica, geometría descriptiva,
arquitectura, física experimental y mecánica aplicada.
Entretanto, en el seno del Departamento de Ciencias Exactas, se
crea la Sociedad Científica Argentina, precisamente en el
momento crucial de la presidencia de Sarmento. Entre los
fundadores está Rosetti y es él quien firma la relativa
propuesta de nacimiento, donde se puede leer, en original en
español: “para la realización d’ estos fines se cruenta con el
concurso de los señiores ingenieros nacionales y extranjeros,
estudiantes del ramo, en la esfera de sus conocimentos, y demás
personas cientificas”. El primer presidente es el primer
diplomado en ingeniería, alumno de Rosetti: el ing. Louis A.
Huergo. |
El objetivo es el de “acercarse a las
ciencias matemáticas, físicas y naturales y a las consiguientes
aplicaciones a las artes, a la industria y a las necesidades de
la vida social”. Serán miembros y socios honorarios de la
Sociedad Científica Argentina algunos de los nombres más
prestigiosos de esa época. Entre ellos, recordamos a Sir Charles
Robert Darwin.
Ya desde sus primeros años de vida, la Sociedad constituye la
única tribuna científica del País y el único centro de
referencia para el Gobierno. Las primeras actividades son varias
y fecundas. En 1875, se crea el Museo de la Sociedad y, en el
mismo año, se organiza un concurso para promover la aplicación
de las ciencias a la industria nacional, sobre todo mediante el
uso de materias primas. Aún en 1875 y posteriormente en 1877, la
Sociedad prepara una expedición a Patagonia, realizada luego por
Francisco Moreno, para explorar el territorio entre el 43° y el
49° paralelo. Los nuevos descubrimientos llevarán, siempre con
la contribución decisiva de Rosetti, al nacimiento del Instituto
Geográfico Argentino. |

Sir Charles Darwin |
En los mismos años (concretamente en
1875), Emilio Rosetti es nombrado también Miembro Académico de
la Facultad de Matemática y para el Gobierno Argentino es un
punto de referencia constante para el desarrollo
infraestructural y social del País. Volvemos a encontrarlo en
Comisiones Directivas de cárceles, hospitales, escuelas, para el
saneamiento de la ciudad de Buenos Aires, para problemas
relativos a la higiene pública y a las reformas hidráulicas de
algunas zonas de la capital.
Entre
tanto éxito profesional y personal, no falta la generosidad que
caracteriza toda la vida del ingeniero. Demostración de esto son
los proyectos y las realizaciones de edificios que dona a
cofradías religiosas y casas sociales (1867-1879), los
instrumentos quirúrgicos llevados de Italia que regala al
nosocomio de Buenos Aires (1881) y al Hospital Italiano de
Buenos Aires (1882), las colecciones de maderas enviadas a
museos e Institutos de Estudios Superiores italianos y
argentinos (1880), los instrumentos científicos, los mapas
preciosísimos en esa época y los volúmenes que dona a la
Sociedad Geográfica Italiana, de la cual es miembro honorario,
otra vez junto con Sir Charles Robert Darwin.
Por supuesto, además de estas actividades, Rosetti también
ejerce la de ingeniero y arquitecto. A él son encargados el
proyecto del ferrocarril transandino (“...el ing. Rosetti,
profesor de esta Universidad, al cual se deberá un nuevo
ferrocarril del Atlántico al Pacífico”), del muelle y de los
tranvías del puerto de Paraná; de la iglesia Mater Misericordiae,
llamada de los italianos, en Calle Moreno en Buenos Aires; de la
iglesia y del Palacio Comunal de S. Martín; del monumento, en la
Recoleta, del estadista Vélez Sarsfield, autor del Código Civil
argentino. Proyecta y realiza edificios públicos y privados en
Buenos Aires, Rosario y Paraná.

Sin embargo, la figura de Rosetti se
distingue también por su polifacetismo: especie de personaje
renacentista, estudioso, matemático, literato, aficionado a la
astronomía y cartografía, a la geografía y paleontología. Es
amante de los viajes que, incansable, hace de Cabo Norte a
Egipto, de Túnez a París, de Malta a Alemania y de Estados
Unidos a Rusia. Veinte son las travesías que realiza de
Argentina a Italia, incluso sobreviviendo a un naufragio en Cabo
de Palos en 1883. El último viaje Buenos Aires-Italia será en
1907, un año antes de su muerte.
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(Sociedad Geográfica Italiana. Archivo histórico. b 22 u a
15_all c. 23r) |
Vuelto a Italia definitivamente y nombrado
Cónsul de Argentina, Rosetti se dedica esencialmente a los
estudios de historia local y regional, llevando a cabo búsquedas
en archivos, museos, bibliotecas y finalmente publicando el
poderoso “La Romagna. Geografia e storia” (1894) que todavía hoy
se considera, aunque con todos los límites jacobinos de aquel
tiempo, la primera obra en la cual los confines de la región
italiana Romagna son definidos de forma razonable.
Emilio Rosetti fallece el 30 de enero de 1908 en Milán, por una
bronconeumonía contraída yendo a mirar los trenes mientras
salían de la estación, tal como hacía de pequeño en “su”
Forlimpopoli, y es sepultado en el cementerio de esa ciudad
donde sus hijos hicieron edificar un mausoleo dedicado a la
familia Rosetti, que el escritor Buzzati, en uno de sus
artículos en el Corriere della Sera, definirá “quizá el
monumento más bonito del cementerio Monumentale de Milán”.
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Nuevamente sus tres hijos (Delio, Nino y
Doro), donan al Ayuntamiento de Forlimpopoli, al comienzo de los
años 20 del siglo pasado, un jardín de infancia de estilo
modernista tardío a la memoria de Emilio y Teresa Rosetti.
La última descendiente, Doña Diana Rosetti, nieta de Emilio,
dejó lo necesario para instituir la Fondazione Emilio Rosetti en
1997 y, en 2002, a su muerte, nombró la Fondazione su heredera.
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La Universidad de Buenos Aires
(UBA) nace en 1821 y en su seno se crean cinco departamentos.
Juan María Gutiérrez funda el Departamento de Ciencias
Exactas y el primer profesor encargado es el ingeniero
Emilio Rosetti. En 1874 el Departamento de Ciencias Exactas
se divide en dos Facultades: la de Matemática y la de
Ciencias Físico-Naturales. En 1881 las dos facultades
vuelven a unirse y se instituye la Facultad de Ciencias
Exactas, Físicas y Naturales, nombre que va a conservar
hasta 1952.
En el seno del Departamento de Ciencias Exactas, en 1872,
nace la Sociedad Científica Argentina.

Universidad de Ingeniería de Buenos Aires
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Ch.A
fondazione@fondazionerosetti.it
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